Líquido de freno

El líquido de frenos es un tipo de fluido hidráulico que transfiere la potencia al sistema de frenado del coche. Este hace que el vehículo se detenga cuando se pisa el pedal del freno. Como todos los fluidos hidráulicos, el líquido de frenos es incompresible. Esto significa que cuando se pisa el pedal de freno en un extremo del sistema, el líquido se mueve y transfiere esta fuerza a las pastillas de freno, que finalmente se empujan contra las ruedas del coche para detenerlo. Por lo tanto, el líquido de frenos es un componente importante de su coche. Cualquier cosa que afecte a la calidad del líquido de frenos, como la humedad absorbida por el aire, perjudica su rendimiento y puede dificultar el frenado.

Función que cumple el líquido de freno

La función principal del líquido de frenos es transferir la fuerza aplicada al pedal de freno a las pastillas y/o zapatas para detener el vehículo. Es un elemento importante para la seguridad del vehículo y de sus ocupantes. Normalmente, siete de cada diez coches circulan con un líquido de frenos de mala calidad. Teniendo en cuenta el papel fundamental que desempeña el líquido de frenos en la seguridad de la conducción, estos resultados son alarmantes por lo que es recomendable chequearlo periódicamente.

La función principal del líquido de frenos es transmitir la fuerza aplicada al pedal de freno, por lo que es un componente importante. Debe tener un punto de ebullición muy alto porque se utiliza constantemente a altas temperaturas (+250ºC), especialmente durante el frenado de emergencia o continuo.

Para comprobar que el líquido de frenos está en buen estado, este debe ser de color amarillo brillante y estar siempre entre las dos marcas: máximo y mínimo. También se recomienda sustituirlo entre el primer y el tercer año de vida del coche o de acuerdo con las especificaciones del fabricante.

El sistema de frenos debe estar en perfecto estado, ya que es el responsable de detener el coche en el menor tiempo posible. Con un mantenimiento adecuado, una intervención profesional y un líquido de alta calidad, mejoramos la seguridad, reducimos las distancias de frenado y prolongamos la vida útil de nuestro sistema de frenos.

Descuidar el mantenimiento del líquido de frenos puede tener graves consecuencias en la carretera. Si el líquido de frenos no se renueva, puede absorber humedad y reducir su eficacia, lo que acelera la degradación de los componentes del sistema de frenos y, además, la pérdida de prestaciones de frenado, lo que afecta directamente a la seguridad. Por ello, es imprescindible realizar las revisiones necesarias para mantener todos los componentes de nuestro vehículo.

Tipos de líquido de freno

Los dos tipos principales de líquido de frenos que se pueden encontrar son el DOT 4 y el DOT 5. El líquido de frenos DOT 4 es a base de glicol, mientras que el DOT 5 es a base de silicona. El líquido de frenos DOT 5 se caracteriza por no absorber agua y soportar presiones más altas hasta la ebullición y la formación de vapores.

Un número más alto significa un punto de ebullición más alto, que es crucial para el líquido de frenos. Recuerda que los fluidos hidráulicos funcionan porque son incompresibles. En un sistema cerrado, cuando se aplica presión al fluido, éste se ve obligado a moverse en lugar de reducir su volumen. Sin embargo, este no es el caso del gas, que suele estar comprimido por una presión externa.

Esto significa que es importante que el líquido de frenos permanezca en estado líquido y no se convierta en vapor. Esto también significa que el fabricante puede recomendar un líquido de frenos del tipo DOT 5 con un punto de ebullición más alto si el frenado es muy intenso.

Hoy día se utiliza aun DOT 3 pero es común ver el DOT 4, DOT 5 y DOT 5.1, donde el 3, 4 y 5.1 son a base de glicol y todos son sintéticos. Tienen la característica de ser higroscópico por lo que absorben el agua, mientras que el DOT 5 no. Para saber cual debes utilizar debes buscar en el manual de propietario o en la tapa del reservorio de liquido de frenos. Nunca utilices DOT 5 en un vehículo que usa DOT 3, 4 o 5.1 ni viceversa.

Color del líquido de freno

Aunque el hecho de que el coche no responda cuando intentas detenerlo es una pesadilla recurrente para todos los automovilistas, pocos comprueban regularmente el líquido de frenos. El líquido de frenos es una parte esencial de la seguridad del vehículo: es responsable de transferir la fuerza ejercida por el conductor sobre el pedal de freno a las pastillas, para que éstas empujen contra el disco de freno y detengan las ruedas.

Sin entrar en detalles técnicos, es útil saber que el líquido de frenos se basa en un circuito cerrado bajo presión, que también actúa para absorber parte del calor generado por la fricción entre las pastillas y el disco de freno.

La clave es la temperatura. El líquido de frenos debe tener un punto de ebullición elevado para funcionar de forma eficaz y segura. El problema es que el tiempo, el uso y la humedad reducen el punto de ebullición en un 10% al año.

En la práctica, llevar el líquido de frenos hasta la temperatura resulta en un pedal blando y un rendimiento de frenado inadecuado. Este peligro puede evitarse revisando el líquido de frenos con regularidad y sustituyéndolo cada dos años o en el kilometraje especificado por el fabricante.

Abre el capó “siempre con el motor apagado y frío” y localiza el depósito de líquido de frenos “normalmente en el lado del conductor”.

Comprueba la cantidad de líquido en el depósito. Suele ser visible a simple vista, comprueba que el nivel está entre el mínimo y el máximo.

Si es difícil de ver, retira el tapón e introduce la varilla para comprobar el nivel.

Compruebe el color del líquido de frenos. Debe ser ligeramente claro y amarillento. Si es de color marrón, ya es demasiado viejo y debe ser sustituido.

¿Por qué el líquido de freno se pone negro?

Para mantener las mejores prestaciones de frenado y la máxima seguridad, se recomienda sustituir el líquido de frenos cuando el punto de ebullición sea inferior a 190°, o al menos una vez al año para los sistemas DOT 4, como lo mencionamos ya con anterioridad.

La contaminación con agua o suciedad puede reducir la vida útil del sistema de frenos. El líquido de frenos absorbe la humedad (agua) a través de los latiguillos de freno, cuanto más viejos son los latiguillos, más humedad entra en ellos.

Cuando se aplican los frenos, el líquido de frenos se calienta. Sin embargo, el punto de ebullición de todos los líquidos de frenos disminuye con el tiempo al absorber la humedad del aire. Cuando el líquido de frenos hierve, el agua que contiene se "evapora", provocando un mal funcionamiento del sistema de frenos, ya que, el vapor se puede comprimir, resultando en un pedal que se hunde, una situación peligrosa.

Además, si el líquido de frenos no se cambia regularmente, las piezas de goma del cilindro maestro se oxidan por el agua presente. El problema se reconoce por el color del líquido de frenos, que se vuelve negro. Si el color del líquido de frenos es muy oscuro o negro, indica la presencia de contaminación.

Si se encuentra líquido contaminado, debe ser sustituido inmediatamente para evitar dañar sistemas como el ABS y el control de estabilidad del vehículo “ESP”.

Existen muchas marcas y tipos de líquido en el mercado, en función de las especificaciones exigidas por los fabricantes: DOT3, DOT4, DOT5, DOT5.1 o los nuevos líquidos preparados para los sistemas de frenado ESP, que son de baja viscosidad y garantizan las mejores características de fluidez en estos sistemas, especialmente a bajas temperaturas.

Las unidades hidráulicas del ABS contienen aberturas muy pequeñas (a menudo de menos de 0,1 mm) por las que fluye el líquido de frenos hacia las válvulas y las bombas. Debido a la baja viscosidad del líquido de frenos, la presión requerida para los distintos requisitos del sistema puede aumentar y disminuir más rápidamente.

El tiempo de funcionamiento del control electrónico de estabilidad se expresa en milisegundos: cuanto más rápido modula el sistema la presión, más corta es la distancia de frenado o la corrección de la dinámica del vehículo.

¿Cuándo cambiar el líquido de frenos?

La regla general es que debe hacerse cada dos años o 40.000 kms, lo que ocurra primero, aunque depende de las recomendaciones del fabricante del coche.

El peligro más común es la humedad absorbida del aire. La presencia de agua en el líquido de frenos puede reducir su punto de ebullición, provocando una caída de la presión del sistema de frenos y perjudicando el rendimiento por las razones mencionadas anteriormente. Además, la humedad puede provocar la corrosión de otras partes del sistema de frenos.

A medida que el líquido de frenos envejece, pasa de un color claro o marrón a un color más oscuro. La contaminación por humedad a veces tiene el mismo efecto, por lo que el líquido de frenos de aspecto turbio puede ser una señal de que ha llegado el momento de sustituirlo. Como alternativa, siempre puedes hacer que un profesional compruebe el contenido de humedad del líquido de frenos o sustituirlo según lo recomiende el fabricante.

Nivel del líquido de freno

El nivel del líquido de frenos se puede comprobar sin necesidad de ir al taller. De esta manera:

-El primer paso es localizar el depósito de líquido de frenos. Suele estar situado en la parte trasera del motor, en el lado del conductor, y se reconoce por la tapa con el símbolo de la rueda y dos líneas a cada lado de la tapa.

-El nivel de líquido se comprueba si está entre las marcas de "máximo" y "mínimo" del depósito. Si está por debajo de la marca "mínima", debe completarse sin superar la marca "máxima".

-Marca el depósito correcto en la parte trasera del motor.

-Comprueba el nivel del líquido de frenos en las marcas de máximo y mínimo del cilindro del depósito.

-Si el nivel no es correcto, rellena el líquido con el DOT correspondiente, a veces lo marca en la tapa, sino tendrás que recurrir al manual.

-Cierra el depósito.

Recomendaciones adicionales

-Comprueba regularmente el nivel del líquido de frenos, por ejemplo, antes de un viaje largo o si el manual del coche o el fabricante lo exigen.

-Otros consejos para un correcto mantenimiento del líquido de frenos son: no llenar en exceso el depósito de líquido de frenos, no sobrepasar nunca la marca superior y, si el nivel es demasiado bajo, llevarlo a un taller para que lo chequeen en caso de fugas y lo rellenen.

-Del mismo modo, si el líquido es demasiado oscuro, llévalo a un taller. Esto indica que la viscosidad, la densidad y la resistencia del fluido no son correctas y, por lo tanto, el fluido puede no funcionar correctamente. El taller vaciará el depósito y lo llenará con líquido nuevo y verificará si hay algún componente que está fallando además de las fugas.

-Es importante que este líquido esté en buen estado, ya que es muy peligroso conducir un coche que no frene correctamente.

-Nunca mezcles DOT 5 en un vehículo que pida DOT 3, DOT 4 o DOT 5.1 pues son incompatibles.

-Se puede utilizar DOT 4 en un vehículo que pida DOT 3 pues es compatible con las versiones anteriores. Sin embargo, no utilices DOT 3 si el vehículo pide DOT 4 como los que están equipados con ABS (normalmente requieren DOT 4).

-No dejes caer liquido de freno sobre las superficies pintadas pues los dañará rápidamente. (el líquido de freno es un removedor de pintura casi por excelencia).

-Lávate las manos luego de manipular el líquido de frenos.

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