Óxido en el radiador

Utilizar agua o una mezcla de agua y refrigerante y no cambiar el refrigerante a tiempo puede causar muchos problemas antes de lo que crees. Para solucionar este problema, cambia el refrigerante tantas veces como sea necesario hasta que adquiera el color adecuado y se elimine el óxido.

¿Por qué se oxida el radiador?

Una cierta cantidad de óxido en el sistema de refrigeración del coche no es buena, pero no significa necesariamente que el motor vaya a fallar. Sin embargo, si es indicativo de que el sistema de refrigeración no funciona correctamente y que con el tiempo podrían surgir problemas más graves. Esta es sin duda una situación en la que el mejor remedio es la prevención o el refrigerante.

El óxido y corrosión

Para la formación de óxido se necesitan tres elementos: agua, hierro y oxígeno. La corrosión es un proceso electroquímico en el que intervienen el ánodo, que dona electrones, el cátodo, que los recibe, y el electrolito, que los transporta. El agua del sistema de refrigeración contiene diversos compuestos, principalmente dióxido de carbono. El dióxido de carbono del refrigerante se combina con el agua para formar ácido carbónico, que disuelve el bloque de hierro del motor y libera átomos de hierro. Estos átomos se combinan con los átomos de oxígeno del agua para formar óxido de hierro o simplemente "óxido".

Óxidos disueltos y placas de óxido

Una cierta cantidad de óxido disuelto en el refrigerante es casi inevitable en el bloque del motor. El óxido de hierro disuelto convierte el refrigerante verde en un líquido marrón lechoso. Los depósitos de óxido o la suciedad en el refrigerante son un asunto completamente diferente. El óxido disuelto en sí mismo no es positivo, pero suele indicar un cierto grado de corrosión superficial, que puede encontrarse a varios átomos de profundidad en el bloque del motor. Las manchas de óxido indican que la corrosión ha penetrado lo suficientemente profundo como para dañar o incluso destruir completamente algunas piezas, como por ejemplo la bomba de agua.

Protección contra la corrosión

Además de sus propiedades lubricantes, el anticongelante tiene al menos una función importante en el sistema de refrigeración. El fluido contiene una serie de aditivos que contrarrestan el dióxido de carbono producido en el refrigerante. Los aditivos actúan como el bicarbonato en una pequeña cantidad de vinagre: el álcali contrarresta el ácido, lo neutraliza y lo convierte esencialmente en agua. Dado que es prácticamente imposible evitar que los compuestos ácidos, como el dióxido de carbono, sean absorbidos por el refrigerante, los aditivos son la mejor manera de devolverlo a un estado neutro y evitar la corrosión antes de que se produzca.

Cambiar el refrigerante

El anticongelante sólo contiene una cierta cantidad de aditivo y en algún momento reacciona completamente con el dióxido de carbono (o incluso con el ácido sulfúrico) del refrigerante. En algún momento, el agente se agota y los compuestos ácidos tienen vía libre para atacar el motor. El anticongelante deteriorado comienza casi inmediatamente a oxidar el metal, convirtiéndolo rápidamente de un agradable color verde o amarillo a marrón. Si se permite que este proceso continúe, el ácido acabará filtrándose en el bloque del motor y en otras juntas metálicas, causando óxido y daños mecánicos. La solución es sencilla: vaciar el refrigerante y sustituirlo cada 48.000 km o cada tres años, lo que ocurra primero o según lo recomiende el fabricante.

Combatir el óxido

En la mayoría de los casos, no hay mucho que se pueda hacer contra el óxido en el motor, aparte de prevenirlo. Si aparece óxido, puede atribuirse a un error de mantenimiento, drena el refrigerante y sustitúyalo por líquido fresco. El óxido puede ser un signo de un sistema defectuoso y, por desgracia, hay poco que se pueda hacer más allá de sustituir el anticongelante para evitar que el problema empeore. Se puede utilizar una solución diluida de ácido fosfórico, conocido comercialmente como neutralizador de óxido, para transformar y detener el óxido, pero es una medida bastante extrema y debe dejarse en manos de un profesional calificado.

Daños que el óxido puede ocasionar en el radiador

Si hay óxido en el radiador o en el depósito auxiliar, ya se puede suponer que hay daños internos. Puede ser que sea suficiente con sustituir el refrigerante y que el sistema no esté dañado.

Los radiadores, la bomba de agua y el radiador de calefacción de la cabina, son los primeros en mostrar signos de desgaste y pueden tener poros y fugas de refrigerante en el suelo de la cabina. Por lo tanto, si el lado del pasajero se moja, lo que puede sugerir es que se ha dañado el radiador de calefacción. En muchos casos esto es un signo de un problema de sobrecalentamiento, la temperatura empieza a subir, el depósito de refrigerante puede volverse rojizo y se puede notar óxido en la bomba de agua y el termostato.

Por lo tanto, no viertas agua en el radiador ni mezcles agua y refrigerante. También es conveniente consultar a un mecánico de confianza sobre el mejor momento para sustituir el sistema de refrigeración, ya que algunos tienen una vida limitada y otros una larga. Las recomendaciones sobre cuándo o cuántos kilómetros hay que sustituir el líquido las da cada fabricante en su manual de servicio y en la especificación del líquido.

¿Cómo evitar que el radiador se oxide?

El radiador desempeña un papel importante en el buen funcionamiento del motor del vehículo. Se encarga de hacer circular el refrigerante en el motor para evitar que se sobrecaliente. También enfría el refrigerante que fluye de vuelta al radiador antes de ser devuelto al motor. Debido a las elevadas temperaturas y a la constante actividad a la que está expuesto el radiador, la corrosión puede ser un problema común. Prevenir la corrosión del radiador puede ahorrar mucho tiempo y dinero en reparaciones del motor.

Es recomendable utilizar el refrigerante correcto para tu modelo de vehículo. Hay varios tipos de refrigerante en el mercado y la mayoría de ellos están diseñados para evitar la corrosión del radiador. Comprueba en el manual del propietario el tipo de refrigerante recomendado, ya que el uso de un tipo incorrecto puede acelerar la corrosión del radiador.

Además, asegúrate de mezclar el refrigerante con la cantidad necesaria de agua destilada si es necesario. Algunos anticongelantes están premezclados y no requieren agua adicional, pero muchos tipos requieren una mezcla con un 50% de agua. Algunas personas creen que se necesita más anticongelante y menos agua en los meses de invierno, pero en realidad esto puede conducir a una mayor corrosión del radiador. Sigue las instrucciones que aparecen en la parte posterior del depósito de refrigerante para obtener el máximo beneficio.

Comprueba regularmente el nivel de refrigerante en el radiador para asegurarte de que el motor tiene suficiente refrigerante para funcionar correctamente. Si el nivel de refrigerante es bajo, el motor se sobrecalienta y el radiador puede oxidarse más rápidamente. El depósito de refrigerante debe llenarse hasta el nivel correcto para garantizar que haya suficiente refrigerante en el radiador.

También puedes enjuagar el radiador una vez al año. El refrigerante está diseñado para proteger contra la corrosión, pero se deteriora con el tiempo debido al calor y la presión constantes del motor. Un cambio completo del refrigerante cada año garantiza que éste conserve su máxima eficacia contra el óxido y la corrosión.

Consejos y advertencias

Evita mezclar los refrigerantes para no reducir su eficacia. Lava siempre el radiador antes de cambiar el tipo de anticongelante.

No retires nunca el tapón del radiador cuando el motor esté caliente pues puede salir vapor caliente a presión. El refrigerante es de alta presión y está muy caliente. Puede causar quemaduras graves. Si debes hacerlo utiliza un paño lo bastante grande para cubrir la tapa y abrir poco a poco dejando escapar el vapor o puedes esperar unos minutos a que el motor se enfríe algo.

¿Qué hacer cuando se oxida el radiador?

El sistema de refrigeración debe lavarse regularmente, pero no todo el mundo lo hace. Descuidar este mantenimiento puede causar problemas de fugas, sobrecalentamiento y óxido en el radiador. Para eliminar el óxido del radiador del motor, enjuaga el sistema realizando los siguientes pasos:

  • Asegúrate de que el vehículo se ha enfriado. No trabajes en el radiador hasta que se haya enfriado completamente durante al menos una hora después de su uso.
  • Gira manualmente el tapón del radiador en sentido contrario a las agujas del reloj para retirarlo.
  • Coloca una bandeja de goteo debajo del radiador. Con las manos, abre el orificio de drenaje en la parte inferior de la unidad y drena el contenido completamente en la bandeja de drenaje.
  • Cierra el drenaje y vierte el refrigerante en la parte superior del radiador. Si el sistema contiene más de 8 litros, puede ser necesario utilizar más de dos botellas de refrigerante. Vuelve a colocar el tapón del radiador y apriétalo en el sentido de las agujas del reloj.
  • Arranca el coche y deja que el motor funcione hasta que el motor tome su temperatura de trabajo, esto abrirá el termostato, permitiendo que el líquido fluya a través del sistema.
  • Apaga el motor y déjalo funcionar durante una hora y luego espera que el motor se haya enfriado completamente.
  • Una vez que el motor se haya enfriado, retira el tapón del radiador y completa el nivel si le falta.
  • Cierre el tapón del radiador y haga funcionar el motor durante 20 minutos más.

¿Agua o líquido refrigerante para evitar la oxidación del radiador?

Muchas personas que han comprado recientemente un coche se sorprenden al descubrir que contiene refrigerante en lugar de agua y que es de color verde. Al fin y al cabo, el coche ha cambiado, sus componentes han cambiado pero el líquido que se utiliza para evitar el sobrecalentamiento del motor no ha variado.

Hoy en día, los fabricantes de automóviles no recomiendan el uso de agua en el sistema de refrigeración de los coches. Las aleaciones metálicas más ligeras no son resistentes a la corrosión en contacto con el agua.

En el pasado, los coches se fabricaban con hierro y acero, metales pesados que podían resistir los efectos oxidantes del agua durante mucho tiempo. Sin embargo, la potencia, la velocidad y la reducción del tamaño han obligado a los coches a utilizar aleaciones más ligeras, como el aluminio, el estaño, el cobre y el zinc, que son metales más ligeros que al no ser metales pesados, el agua puede dañarlos. Por ello, es necesario utilizar otro refrigerante que no corroa el sistema.

Para ello, el refrigerante contiene inhibidores de la corrosión que protegen los metales de la misma. Primeramente, se añade etilenglicol, un compuesto químico muy importante. El etilenglicol es bien conocido en los países que experimentan las 4 estaciones. Se conoce desde hace años porque esta sustancia no se congela en invierno y además aumenta el punto de ebullición.

Esta es la característica más importante de este producto químico, ya que puede soportar temperaturas mucho más altas o bajas, dependiendo de la zona climática en la que se utilice.

Cuando compres el refrigerante, asegúrate de que es de una marca reconocida y que cumple con las normas de calidad internacionales. Además, el refrigerante contiene agua purificada para garantizar su calidad y eficacia en el vehículo.

Otro aspecto interesante del refrigerante es que no se evapora como el agua. Por lo tanto, los coches modernos con esta sustancia en el sistema duran mucho tiempo. Por lo tanto, incluso en los coches más antiguos no hay riesgo de corrosión del metal y puede soportar temperaturas ambientales altas o bajas.

¿Cómo cambiar el agua antes de cambiar el refrigerante?

Es importante recordar que esta operación no debe realizarse de la noche a la mañana. Por ello, es aconsejable llevar el coche a un taller autorizado y no a una tienda de radiadores. El procedimiento consiste en aplicar presión al tapón original del coche para localizar y reparar fugas, de haberlas.

Primero, lo mejor es enjuagar el sistema completamente para eliminar el óxido que se ha acumulado con el agua. Luego, aplicar un agente anticorrosivo. Se recomienda aplicarlo sólo durante una semana para limpiar completamente el sistema.

Luego, utiliza el refrigerante. Después de seguir el procedimiento descrito anteriormente para proteger el coche. Además, utiliza siempre el tapón original del radiador o un tapón adecuado a la presión generada por el coche.

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