¿Se gasta más gasolina en ciudad o en carretera?

La gasolina como tal no apareció hasta 1857, cuando se descubrió mediante la destilación fraccionada del petróleo crudo. El descubrimiento del petróleo se enmarca en el contexto de la extracción industrial de petróleo que se llevaba a cabo en la época. El aceite ha sido utilizado por muchas culturas a lo largo de la historia. Se ha utilizado como combustible, en medicina, como material aislante o para aglutinar ladrillos.

La primera destilación de aceite se atribuye a Al-Razi, el científico árabe persa que inventó el matraz de destilación, en el siglo IX. No fue hasta el siglo XVIII, gracias a los trabajos del francés H.A. Hearn, cuando se perfeccionaron los métodos de refinado y se obtuvieron derivados para lubricar la maquinaria. En 1846, el canadiense A. Gesner desarrolló la parafina para el alumbrado y se le considera uno de los fundadores de la industria petrolera moderna.

En 1859, el coronel Edwin Drake perforó el primer pozo de petróleo en Pensilvania. En 1860, Jean-Joseph Etienne Lenoir desarrolló el primer motor de combustión interna, en el que se quemaba gas en un cilindro. Ya en 1876, Nicolaus August Otto desarrolló el primer motor de gasolina de cuatro tiempos, que Carl Benz utilizó en sus primeros prototipos de automóviles en 1885.

Así pues, la gasolina es una mezcla de hidrocarburos obtenida de la destilación fraccionada del petróleo crudo y se utiliza principalmente como combustible para diversos tipos de motores, la cual hoy día nos abastece para poder manejar nuestros coches y más…

¿Por qué se gasta menos gasolina en carretera?

En la autopista, ya sea un viaje corto o largo, consumimos menos combustible que en la ciudad. Esto tiene que ver con la forma en que conducimos y, para ser más eficientes, aquí hay algunos consejos sobre cómo consumir menos combustible en la autopista. Es más fácil controlar el consumo de combustible en la autopista si conoces algunos consejos para consumir menos combustible. Estas son algunas de las mejores maneras de prolongar la vida del depósito de combustible de tu coche.

Comprobación del estado de los filtros

Mantener el coche en buen estado y revisarlo regularmente es la forma más importante de ahorrar combustible, tanto en la ciudad como en la carretera. También nos ayudará a prolongar la vida de nuestro vehículo.

Recuerda que el consumo de combustible puede aumentar un 10% si los filtros están en mal estado, el aceite es demasiado espeso o las bujías están sucias. Si tu coche está equipado con un filtro de combustible, se recomienda sustituirlo cada dos intervalos de mantenimiento, es decir, cada 30 000 km aproximadamente o según lo recomiende el fabricante. Lo mismo ocurre con el filtro de aire.

Presión correcta de los neumáticos

Los neumáticos deben tener siempre una determinada presión. Esto se debe a que tienen una banda de rodadura específica que debe estar en contacto con la carretera. Si la presión del neumático es demasiado baja, el riesgo de pinchazo aumenta porque la superficie es mayor. Por otro lado, una mayor presión aumenta la resistencia del aire contra la carrocería (aerodinámica), lo que incrementa el consumo de combustible. Si la presión de los neumáticos es inferior 0,3 bar (4,35 psi) de lo recomendado, se puede utilizar un 3% más de combustible.

Sin embargo, conducir con poca presión es tan peligroso como hacerlo con demasiada. Si la presión es demasiado alta, el contacto del neumático con la carretera y la conducción se reducen considerablemente, lo que aumenta el riesgo de un accidente causado por un reventón del neumático. Conduce siempre a la presión recomendada por el fabricante y no tendrás ningún problema, también revísalos al menos cada 30 días.

Conducir a una velocidad constante y en una marcha alta

Una velocidad constante reduce el consumo de combustible, que disminuye significativamente en la autopista y en la ciudad. Por otro lado, es importante mantener una distancia de seguridad con los demás vehículos para evitar frenazos bruscos. Si aumentas la distancia a un obstáculo y reduces la velocidad levantando el pie del acelerador, puedes aprovechar la inercia que lleva el vehículo y utilizarla para lograr una menor aceleración más adelante.

Aquí es donde acuden al rescate los coches equipados con control de crucero adaptativo, que siempre mantiene la distancia y la velocidad del vehículo que le precede. En cuanto a la selección de las marchas, elije siempre relaciones más altas y cambia de marcha lo más rápidamente posible. Lo ideal es que las revoluciones de la transmisión no superen aproximadamente las 2.500 en los coches de gasolina y las 2.000 en los de gasóleo.

Mantener la temperatura adecuada

Especialmente en los meses de verano, tendemos a hacer funcionar el aire acondicionado del coche a temperaturas más bajas y velocidades más altas, lo que permite que el habitáculo se enfríe más rápidamente y provoca fluctuaciones de temperatura que también afectan al consumo de combustible.

En este caso, la solución ideal es poner el aire acondicionado a una temperatura constante de 23 grados. Esto reduce el consumo de combustible, ya que circula menos aire frío y el sistema de aire acondicionado no tiene que trabajar tanto para mantener la temperatura.

Algunos conductores prefieren bajar las ventanillas para reducir la temperatura del habitáculo unos grados, sobre todo si el coche está aparcado al sol. Evita conducir durante mucho tiempo con las ventanas abiertas en la autopista y conduce siempre a la menor velocidad posible. Entonces, a velocidades superiores a 60-80 km/h es mejor utilizar el aire acondicionado, ya que la resistencia del aire con la ventanilla abajo aumenta el consumo de combustible.

Controlar el exceso de peso

A menudo viajamos con el equipaje lleno, lo que aumenta el peso del coche y, por tanto, el consumo de combustible. Si puedes evitarlo, trata de no sobrecargar el maletero y de retirar las mercancías innecesarias de la parte trasera.

Por otro lado, evita circular con portaequipajes o cajas cuando no los necesites, porque aumentan la resistencia aerodinámica del coche y el consumo de combustible.

Apagar el motor

Si el coche está aparcado durante mucho tiempo, por ejemplo en un atasco, es mejor apagar el motor, ya que el ralentí consume de 0,5 a 1 litro de combustible por hora. Un sistema muy útil en estas situaciones es el sistema Start/Stop, con el que podemos volver a arrancar el vehículo muy fácilmente y evitar el consumo innecesario de combustible o bien podemos hacerlo manualmente.

Utiliza la gravedad y la inercia a tu favor

Conducir por carreteras empinadas conlleva inevitablemente un mayor consumo de combustible. El motor tiene que hacer frente a las pendientes y mantener la velocidad, lo que aumenta la demanda de combustible. Para evitar un consumo excesivo de combustible, aprovecha las pendientes, la inercia del coche ayuda a arrastrarlo, evitando así la aceleración en las cuestas abajo.

¿A qué velocidad se gasta menos gasolina?

Mantén siempre una velocidad constante, deja que el tráfico fluya con normalidad y evita frenar, acelerar o cambiar de marcha a menos que sea absolutamente necesario. Para reducir la velocidad, levanta el pie del acelerador y, si la situación lo permite, frena el motor antes de pisar el pedal del freno. Si tienes que frenar tienes que frenar pero siempre que se pueda hazlo con cuidado y reduce la marcha lo más tarde posible, especialmente en las cuestas.

A velocidades superiores a 20 km/h y con la marcha engranada, el consumo de combustible es prácticamente nulo si no se utiliza el pedal del acelerador. Al ralentí, el coche consume entre 0,5 y 0,7 litros por hora. En conclusión, mientras más baja sea la velocidad promedio, menor será el consumo.

¿En qué marcha se gasta menos gasolina?

Pon en marcha el motor del coche sin pisar el pedal del acelerador, en el caso de los motores de gasolina, el coche puede arrancar inmediatamente después del arranque. En el caso de los motores diésel, espera unos segundos antes de poner a rodar.

Utiliza sólo la primera velocidad para arrancar. Cambia a la segunda velocidad después de unos 2 segundos o 6 metros. Conduce despacio (20 km/h en 5 segundos para ahorrar hasta un 11% de combustible) y evita las aceleraciones rápidas.

¿Se gasta más gasolina andando rápido o despacio?

La conducción rápida provoca un elevado consumo de combustible. Pero conducir demasiado despacio también afecta al consumo de combustible. Una buena indicación es la aceleración de 0 a 80 km/h en 15 segundos y mantener la velocidad mientras sea posible. En líneas generales mientras menor sea la velocidad promedio menor será el gasto.

¿Cómo ahorrar gasolina en ciudad?

Debemos recordar siempre que somos ineficaces cuando estamos muy cerca de la persona que tenemos delante. ¿Por qué? Porque si el coche de delante frena o acelera por alguna razón, nosotros tenemos que hacer lo mismo y sabemos que cambiar de marcha no es muy eficaz.

Si mantenemos una distancia razonable y vemos que el coche que nos precede frena durante unos segundos, es posible que tengamos que levantar el pie del acelerador para reducir la velocidad y listo, además evitamos los tirones y los cambios de marcha. También ahorramos en frenos y neumáticos. Cuando mantenemos la velocidad, consumimos menos combustible. Así que ya tenemos unas cuantas gotas ahorradas, que poco a poco se convierten en litros.

Otras recomendaciones para ahorrar combustible

Mirar al futuro

A la hora de conducir, es importante mirar siempre hacia delante y no hacia lo que tenemos delante. Esto se aplica tanto a la conducción eficiente como a la deportiva o segura. En este caso, mirar de lejos ahorra combustible en la ciudad y nos prepara para la situación que nos espera en unos segundos. Por ejemplo, podemos ver si un coche está en el carril doble 100 metros por delante de nosotros, lo que nos obliga a cambiar de carril en caso de señal de stop o semáforo.

Si vemos que el semáforo está en rojo, no tenemos que aumentar nuestra velocidad. Mantenemos la misma velocidad o reducir la presión sobre el acelerador para disminuirla gradualmente. De este modo, tal vez hasta tendremos tiempo suficiente para que el semáforo se ponga en verde antes de llegar a este o, si el semáforo sigue en rojo cuando lleguemos al punto, consumiremos menos combustible que si seguimos acelerando para luego frenar. Entonces, de ser así no sólo hemos ahorrado combustible, sino también frenos y neumáticos.

Aceleración cuidadosa

En la ciudad, los conductores suelen acelerar a fondo, especialmente en los semáforos o después de esperar en los pasos de cebra. El tiempo que se ahorra no es mucho, pero esta aceleración agresiva es a costa del consumo de combustible, por no hablar del estrés de los neumáticos y, en este caso, del motor y la transmisión.

La aceleración suave y gradual es importante para mantener el consumo de combustible bajo control. También es importante no permitir un exceso de revoluciones, porque, aunque nuestro coche no sea muy potente, cualquier coche tiene suficiente potencia para el tráfico urbano. Sin embargo, el motor tampoco debe "calarse".

Anticipar y evitar los atascos

Si se trata de una ruta fija, ya sabe que el tráfico está congestionado en ciertos días o a ciertas horas. Si lo sabes, puedes tomar una ruta diferente para evitar un largo atasco, aunque ello suponga recorrer más kilómetros. Por ejemplo, si te encuentras cerca de uno o varios colegios durante las horas de entrada y salida de las escuelas, es mejor no tomar esa carretera directamente cuando suele estar ocupada.

En las ciudades más grandes, esto aplica a las carreteras principales que conducen al centro de la ciudad a primera hora de los lunes o en dirección contraria fuera de la ciudad a la hora de comer los viernes y por la tarde. Habrá momentos en los que no se pueda evitar, pero si podemos evitar parte de la congestión, será mucho mejor para ahorrar combustible y tiempo.

Mantén tu coche en buen estado y no lo sometas a esfuerzos innecesarios

Sí, el estado del coche es un factor importante en el consumo de combustible, tanto en la ciudad como en la autopista. Utilizar neumáticos eficientes con la presión adecuada, cambiar los filtros de aire y de combustible cuando el fabricante lo recomiende, pero no después, mantener las bujías en buen estado y asegurarse de que el coche está mecánicamente sano serán siempre nuestros aliados.

Además, es bueno saber que cuanto más pesado sea el coche, mayor será el consumo de combustible. Si el maletero está cargado de cosas innecesarias, más peso tiene que llevar el motor y más combustible consume innecesariamente. Cuanto más peso extra innecesario mueves, más combustible innecesario gastas. Comprueba de vez en cuando lo que tienes en el maletero y no lleves lastre innecesario.

Como puede ver, se trata de un conjunto de medidas muy sencillas. La conclusión es que podemos consumir menos combustible si cuidamos nuestro coche y nuestro entorno y conducimos con cuidado y precaución. Seguiremos utilizando combustible, pero ahorraremos más o menos en función de la cantidad necesaria para conducir de forma económica.

Recuerda que conducir con suavidad y concentrarse en la carretera, y no sólo en lo que tenemos delante, nos ayuda a consumir menos combustible y a cuidar mejor los frenos y los neumáticos. También hace que la conducción sea más segura.

¿Cómo ahorrar gasolina en carretera?

Son muchos los hábitos y vicios que vamos adquiriendo con el paso de los años y a medida que avanza nuestra conducción. Muchos de ellos nos dan tranquilidad, pero también hay algunos que suponen un consumo extra de combustible, del que nos damos cuenta cuando tenemos que parar en la estación de servicio. Y cuando hagamos balance a finales de año, puede que nos llevemos una gran sorpresa. Veamos en profundidad estos malos hábitos para cambiarlos, ponerlos en positivo y ahorrar combustible en carretera.

Olvídate del equipo

Digamos que es invierno y arrancas el coche. Está frío y el motor tarda unos minutos en alcanzar la temperatura óptima de funcionamiento. A veces cometemos el error de pensar que, si pisamos el acelerador unas cuantas veces, el motor se calentará más rápidamente y responderá mejor al arrancar el coche, esto es un error. Los mecanismos necesitan unos minutos para calentarse y esta temperatura no se alcanza empujando el motor sino sólo arrancándolo y gastando combustible.

Apaga el motor de vez en cuando

El sistema Start & Stop ya forma parte del equipamiento de la mayoría de los coches de gama media del mercado. Esta función apaga el motor cuando está al ralentí, reduciendo el consumo de combustible, y lo vuelve a encender cuando quiere arrancar el vehículo. Para ahorrar combustible en las mismas situaciones, podemos girar la llave de contacto sin tener que esperar a que funcione el automatismo.

Cambiando cuando llega el momento

La primera marcha sólo sirve para hacer avanzar el coche y hay que cambiar rápidamente a la segunda después de los primeros metros. A partir de ahora debes saber cuándo cambiar de marcha, porque es una forma de ahorrar combustible sin tener que ir al ralentí y sin acelerar demasiado el coche. El motor diésel debe ponerse a unos 1.500 rpm y el de gasolina a 2.000 rpm aproximadamente. Utiliza siempre la marcha más alta siempre que sea posible.

Realizar un mantenimiento adecuado

Para ahorrar combustible, el motor y los sistemas y componentes circundantes deben mantenerse en condiciones óptimas. Todo lo que sea menos aumentará el consumo de combustible y afectará al rendimiento. Los filtros, los lubricantes, los fluidos y otros componentes deben mantenerse en buen estado, lo que sólo puede conseguirse respetando los intervalos de mantenimiento recomendados por el fabricante. Las largas visitas al taller sólo aumentarán el consumo de combustible y degradarán el rendimiento de algunos de estos componentes.

Mantén tus neumáticos en buen estado

Todo el trabajo realizado por el motor se transfiere a los neumáticos utilizados para propulsar el coche, que deben estar en perfecto estado. Si presentan irregularidades en su estructura o están excesivamente inflados o insuficientemente inflados, no sólo crean un peligro para la conducción al alterar el comportamiento del vehículo, sino que también generan un trabajo adicional para el motor, lo que afecta al depósito de combustible. Los neumáticos de mala calidad también dificultan el ahorro de combustible.

Deja el coche delante de ti

Ya hemos dicho que hay que conducir con calma y respetar el límite de velocidad, y si no se quiere gastar demasiado dinero, no hay que intentar adelantarse siempre diez centímetros cuando se forme un atasco en la carretera, por ejemplo, al entrar o salir de ella.

Hay automovilistas que se apresuran en paralelo a la cola y aprovechan los espacios vacíos para colarse, en lugar de esperar su turno como los demás, comprometiendo así la seguridad vial. Estas acciones provocan mucha tensión entre los conductores y muchos de ellos, para evitar quedar atrapados, conducen con intensas maniobras de aceleración y frenado para no dejar espacio a los demás.

Esto supone un gran esfuerzo mecánico para el coche, lo que se traduce en una velocidad excesiva y un consumo adicional de combustible. También significa exponerse constantemente al riesgo de colisiones por detrás.

Enciende la calefacción un poco más tarde

A veces la calefacción y el aire acondicionado son absolutamente indispensables, pero no funcionan bien desde el primer momento. El calentador utiliza directamente el calor generado por el motor y el proceso sólo tarda unos minutos. Un aire acondicionado, en cambio, tiene un dispositivo que genera aire frío por sí mismo, pero este mecanismo también debe calentarse.

En definitiva, ambos sistemas tardan unos minutos en funcionar correctamente, y mientras tanto simplemente estamos moviendo el aire de forma incorrecta y consumiendo una energía innecesaria que al final el motor tiene que generar para cargar la batería del coche.

Cierra las ventanas

A veces preferimos abrir las ventanas en lugar de encender el aire acondicionado. Esto es aceptable en la ciudad, a baja velocidad y cuando hay poca contaminación a su alrededor, pero en la carretera es contraproducente. Cuando el aire entra por las ventanillas, se interrumpe el flujo de aire a través de la carrocería y se crea un freno que provoca la sobrecarga del motor, que se detecta rápidamente por el nivel de combustible en el depósito.

Guardar objetos innecesarios en casa

Tendemos a llenar el espacio de nuestro coche y nuestros zapatos con objetos que rara vez utilizamos. Esto aumenta el peso del coche y cuanto más pesado sea el coche, más tendrá que trabajar el motor. Según algunos cálculos, el consumo de combustible aumenta un 5% por cada 100 kilos. Lo mismo ocurre con la baca del coche. Ponerlo y quitarlo lleva mucho tiempo y a veces es excesivamente complicado, pero al ponerlo aumenta la resistencia del aire que el motor se esfuerza por superar en carretera.

Utilizar la inercia

Hay que conducir con suavidad y saber jugar con la inercia del coche. Si estamos en una bajada, la puedes aprovechar para no tener que pisar tanto el acelerador y no gastar tanta gasolina. Además, si te aproximas a un atasco, puedes soltar el acelerador y así ir disminuyendo la velocidad.

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